«Con un idioma bebido en las fuentes mismas de los clásicos y manejado con maestría, sin innecesarias tonalidades arcaizantes, Iwasaki levanta un retablo de supersticiones, que alcanza su punto de concentración más fuerte en el neguijón, esto es, el gusano de los dientes, agente decisivo de su corrupción y de la degradación y ruina del cuerpo entero»

Miguel García-Posada, ABCD las Artes y las Letras (Madrid)

 

 

«Con esa metáfora –el neguijón- que lo es hoy, pero que entonces se presentaba ante los mortales como una realidad implacable, el autor ha esculpido esta novela original, insólita y fascinante sobre el dolor y la locura colectiva»

Jesús Ruiz Mantilla, El País (Madrid)

 

«Neguijónes una nouvellesobre el dolor y la naturaleza humanos, la reconstrucción de una época donde el hombre sufría más que hoy, narrados sin prescindir de un cierto sentido del humor, pesimista y erudito»

Joaquín Marco, El Cultural (Madrid)

 

«No es solamente su excelente factura literaria lo que hace interesante el libro Neguijónde Fernando Iwasaki, sino la reflexión a que invita sobre la vida de nuestra lengua. Al leer este libro del creador peruano salta a nuestros ojos que la casa del idioma de Cervantes y Quevedo es hoy América»

José María Pozuelo Yvancos, ABC (Madrid)

 

«El deleite que puede sentir el lector es más parecido al que procuran películas como Kill Bill. La cultura es memoria y reciclaje, arte sublime y basura y, como en Tarantino, el reconocimiento llega con la saturación. Porque ese mundo de podredumbre y superstición, donde se envía a la cárcel a uno que niega el Génesis y propone que “el semen de los peces había engendrado a nuestro padre Adán” y donde se decide que “el Purgatorio estaba en Sicilia”, es el mismo mundo que busca armas de destrucción masiva en casa del infiel»

María José Furió, La Vanguardia (Barcelona)

 

«Iwasaki plantea muchas claves dentro de Neguijón, como si hubiera tejido un imperceptible y sutil entramado de círculos o niveles de lectura. Está la novela de aventuras de puro realismo sucio barroquizado, simbolizado en las bocas enfangadas de cieno pútrido del imperio del neguijón. Pero además está la historia de fondo: el retrato de un tiempo a través del inventario de sus erudiciones, de sus ambiciones librescas y de sus supercherías»

Eva Díaz Pérez, El Mundo (Madrid)

 

«Agradecemos a Fernando Iwasaki que, como un efecto secundario de este libro, nos haya reconciliado un poco con el temido sillón del dentista. A partir de Neguijón, cuando veamos aproximarse la fresa (nombre que recibe actualmente el temible taladrador), abriremos la boca complacientes en recuerdo de la aterradora artillería del pasado y enviaremos una plegaria al más allá para Horace Wells y William Morton, padres de la anestesia moderna, y dentistas para más señas»

Lale González, Mercurio (Sevilla)

 

«Neguijónconsigue el imposible de conciliar la estética con la escatología médica elevando los gusanos a la categoría literaria. La lectura de sus páginas es como asistir a una autopsia dental de belleza barroca y detalles perturbadores. Un ejercicio de estilo a la altura de muy pocos escritores, y una interesante recreación de la ciencia médica del Renacimiento donde lo verdaderamente milagroso era sobrevivir a las pócimas y tratamientos»

José Antonio Francés, Revista del Colegio de Médicos de Andalucía (Sevilla)

 

«La terapia dental no es más que una coartada magnífica para una historia que va mucho más allá. Es otra de las caras del poliedro narrativo que propone Iwasaki en Neguijón: un entramado en el que se sublima la metaliteratura, una enorme y genial metáfora sobre la locura, algo que sobreviene de la mística de la existencia, y no sólo de leer libros de caballerías».

Antonio J. Ubero, Diario de Valencia

 

«El comienzo de la novela es espectacular, con derroche de conocimientos, grandeza de lenguaje y un magnífico trabajo de la palabra. Un escritor que respeta la literatura. Quizá por ello nos adentramos en una curiosa relectura emocional de la obra cervantina, que sirve de carril por el que corre la locomotora de esta historia de revueltas, iluminados, censuras y tormentos. El dolor de las curas de entonces, la cirugía de médicos o barberos, es epítome de las incomprensiones y pena del espíritu»

Jaime Noguera, La Gaceta de los Negocios (Madrid)

 

«Iwasaki compone un divertido y lacerado fresco sobre todas las contradicciones de un período histórico donde los dientes, picados o roídos por el gusano, eran el símbolo de una época en la que el imperio español se descomponía entre la podredumbre y la erudición de un siglo que olía a carne y pensamiento quemados»

Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga

 

«Neguijón, novela histórica sin trampas ni engaños, es decir, escrita como si el autor fuese contemporáneo de Lope, compendio de erudición y rarezas barrocas, homenaje a los modelos de la primera literatura hispanoamericana y a su herencia cultural, y ejercicio de estilo ejemplar para aquellos a quienes les pique el gusanillo de los buenos libros»

Iván Gallardo, Arteshoy (Madrid)

 

«El quevédico modo que Iwasaki usa tanto para escribir artículos sobre fútbol, ensayos o cuentos ha desembocado en Neguijón, una bella y entretenida novela en la cual todos esos mecanismos se asientan y cobran proyección para ofrecer al lector un viaje singular por el Siglo de Oro»

Mario Suárez Simich, Omnibus (Madrid)

 

«Con un sentido del humor que participa a la vez de la humanidad cervantina y de la negrura quevedesca, Iwasaki penetra en las mentes tormentosas de nuestros ancestros, temerosos del infierno y la condenación eterna, pero despreocupados de la higiene y la apariencia física, acosados por la enfermedad y el dolor, pero libres para sentir y dejarse arrastrar por las pasiones»

Marina Moreno Lorenzo, El Fingidor (Granada)

 

«¿Qué es el Neguijón? El gusano que, según la enfebrecida mente barroca, habitaba los dientes, propiciaba las caries y, tal como rezaba la teología, al final habría de devorar nuestros cuerpos. Para algunos la novela resultará un espléndido divertimento —con incontables guiños a Cervantes y el Quijote— pero para mí fue sobre todo una pieza de perfecto y sutil horror»

Jorge Volpi, El Boomeran(g) (México)

 

«Y así como los paleontólogos reconstruyen un animal a partir de un hueso (muchas veces los dientes), Iwasaki, a través de la dentadura de sus personajes, recompone todo un mundo lejano, abarcando tanto costumbres como saberes y creencias, las cuales solían debatirse entre la ciencia y la superstición»

Patricio Tapia, El Mercurio (Chile)

 

«¿Cómo podemos, individuos del siglo XXI, comprender el “otro” lado de nuestros orígenes? Neguijónpropone una respuesta: adoptando una perspectiva donde el humor oculte también una forma solapada de solidaria identificación. Porque de allá venimos. Sin duda, estamos frente a una novela cuya lectura no debiéramos evitar»

José Promis, Revista de Libros (Chile)

 

«Neguijónse lee con una sonrisa y de un tirón. Se evitan los estereotipos. El inquisidor es valiente y no tan malo y la beata resulta ser bastante pragmática. Después, es inevitable: uno le pide hora al dentista y no más sentarse exige anestesia»

Arturo Fontaine Talavera, Artes & Letras (Chile)

 

«Neguijónes eldivertido y culto relato de los pasos de un sacamuelas sevillano del siglo XVII, que llega al Perú huyendo de la Inquisición. Es también la historia de la obsesión con el neguijón –gusano invisible que descompone la dentadura y el cuerpo-, fresco histórico, reflexión sobre la literatura y sabroso compendio de supercherías de época»

Andrés Gómez, La Tercera (Chile)

 

«Sin la maestría de su autor, esta narración podría provocar náuseas y vomitonas. No tema el lector: el lenguaje opera un milagro, y es el que lo repugnante resulte gracioso, además de irónico, metafórico y aun metafísico»

Artemio Echegoyen, La Nación (Chile)

 

«En Neguijón, Iwasaki despoja al relato de toda humanidad -más bien lo desposta- para extraer del caos espiritual una posible razón, un hilo conductor (el cabo del hilo) a fin de entender la actitud del individuo en ese pastiche de religión, valores y estupidez humana en que nos manejamos. Pastiche por el sentido de mezcla más que de remedo; pues más bien Neguijón trata de una parodia en tanto los personajes y las situaciones narradas imitan, ponen en escena -y con extraordinaria ironía- algo similar a la verdad»

Juan Cameron, Liberación (Chile)

 

«La maestría alcanzada por Fernando Iwasaki en la novela Libro de mal amor, los cuentos de Un milagro informaly los minicuentos de Ajuar funerario, lo erigen entre los mejores exponentes de la narrativa peruana (e hispanoamericana) actual. Quienes titubeen en concederle la categoría de gran autor, ahí tienen el alarde creativo que es su nueva novela: Neguijón, de lo más ingenioso que hayamos leído en los últimos años, con una prosa esmaltada y brillante como no presenciábamos en las letras peruanas desde José Durand»

Ricardo González Vigil, El Comercio (Lima)

 

«Uno de los puntos admirables de la novela es que Iwasaki desempolva ese sonoro y traqueteante lenguaje del barroco español y su imaginario lleno de delirio y esperpento, para convertir la realidad del dolor en una casi irreal resistencia heroica en el festín de la carne maltratada»

Luis Aguirre, El Correo (Lima)

 

«No hay aquí una trama que mantenga la tensión narrativa y los personajes son todos planos, sin emociones ni evolución de ningún tipo, salvo la pérdida de dientes o extremidades. Iwasaki ha tratado de hacer una novela histórica barroca a la manera de las de Carpentier, recurriendo a lo descriptivo, a la espacialidad, a lo real maravilloso. Pero no logra integrarlos a la ficción y quedan como simples guiños literarios y alusiones intertextuales. Así, Neguijónestá más cerca del cuestionado pastiche posmoderno que de la obra carpenteriana»

Javier Agreda, La República (Lima)

 

«Como su nombre lo indica, un gusano quimérico, el Neguijón,es el protagonista de esta novela, erudita como un trabajo académico y entretenida como ninguno de ellos lo suele ser. Los otros protagonistas son el lenguaje, el humor y la náusea»

Abelardo Oquendo, La República (Lima)

 

«Es un libro para admirar el talento o la capacidad verbal del autor; un libro que, leído a fragmentos, sabe producir el mágico placer de la palabra. Pero en conjunto, después de los primeros cuatro o cinco primeros capítulos, inevitablemente se cae de las manos»

Francisco Angeles Menacho, El Hablador (Lima)

 

«Si el lector trasciende el primer nivel de lectura de Neguijón, encuentra un mejor entendimiento de cómo la cotidianidad del dolor y la inconcebible fragilidad del cuerpo humano favorecieron la ideología contrarreformista y el pensamiento barroco. Lo rotundamente verosímil y fáctico que Iwasaki narra mimetizando el lenguaje del siglo XVII –un diccionario puede resultar indispensable- explica la presencia del dolor físico y su resistencia a este como uno de los fundamentos de la religiosidad de la época»

Irene Cabrejos, Ajos & Zafiros (Lima)